Estreno mundial del video clip MALLAS MALLAS.

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Estreno mundial del video clip MALLAS MALLAS.

Después de más de un año trabajando en la estación espacial internacional, en un proyecto súper secreto para la NASA, vuelvo a mi casa en la red.

Y para celebrarlo,  el estreno del esperadísimo y casi nostálgico  videoclip del temazo MALLAS MALLAS,  de Rosa González, compuesto para el cortometraje DENTRO DEL ARMARIO.

CARTEL

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VIDEOCLIP

       (video clip dirigido por Moisés Martín).

(El proyecto súper secreto será desvelado en próximas ediciones).

SERIE M OS DESEA UNA SEMANA DE CINE.

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El sábado es domingo en Roma.

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 El sábado es domingo en Roma.

 

Capítulo 1: En tierra hostil.

Fecha: 31 de agosto de 2016.

Escenario: El palacio Cipolla, en la avenida del Corso trescientos veintitrés, en la ciudad de Roma, Italia.

Ataviado con mis peores galas (un arreglo para combatir la inesperada lluvia), mi acompañante, Mery. J, y yo,  entramos expectantes al museo donde exponían la obra del polémico artista Banksy. Conocí al británico cuando creó, en mi opinión, una de sus obras más impactantes: El parque Dismaland.

Capitalismo, guerra y libertad llevaba por título la exposición; no conocía en profundidad la trayectoria de Banksy,  me resultó interesante la mayoría de sus obras, algo monotemático en el conjunto y quizás, al menos para mí, algo confuso en el concepto, sobre todo en el de la libertad. Tanta reivindicación me dio hambre; antes de ir a comer pollo frito al “kentucky Chicken” (mi pequeña rebeldía contra Banksy y su peculiar visión del capitalismo), pasamos por la tienda de regalos para comprar  algunas plantillas, paseé por el espacio buscándolas; al no encontrarla me dirigí al mostrador a preguntar a la dependienta, una romana de unos cuarenta años, de piel gastada y quemada. Tenía cara de no haber comido nunca, ni bebido tampoco, ese gesto que se les queda a las personas que han hecho dietas todo la vida y aprietan fuertemente los labios para que ninguna caloría pueda entrar. Ocultaba en una trenza una larga melena castaña cuyas puntas fritas se movían como una araña esquizofrénica por toda su espalda.

-“Ciao, buona sera. Ciao buona sera”- repetí creyendo que no me oía.

La hambrienta me miró de forma hostil, sin pronunciarse. Su boca seguía herméticamente sellada.

-¡Hola! –Exclame exigiendo un mínimo de educación.

La romana seguía mirándome fijamente como si quisiera gasearme.

-¿Las plantillas de Banksy? Por favor- pregunte sin esforzarme lo más mínimo por hablar su idioma.

Comenzó a gritar y a maldecir en italiano. Movía las manos con grandes espavientos. Aquella bestia vikinga sacó un montón de plantillas ocultas bajo el mostrador  y las tiro violentamente sobre el tablero de metal envejecido.

-¡Eh tú, maldita zorra romana, deja de gritarme o te arrastro de la trenza por toda la plaza de Venecia!- me hubiera gustado vocearle sacando mi lado más chungo y poligonero. En su lugar me mordí mi lengua viperina y todo lo sereno que pude le dije: “Pero si va a resultar un problema… déjelo. La dependienta, convertida ahora en la villana del relato,  me miró helada e implacable y dijo: “guardare ai modelli”. Que quiere decir mira las plantillas y cállate maricon.

 

Hice lo que me dijo. Miré todas las plantillas, y cuando estaba a punto de escoger dos, me di cuenta de que las ilustraciones no tienen el precio. En mi cabeza comenzó a sonar una música, esa que suena en las películas de terror cuando el asesino se acerca a desvalida víctima. Con esa banda sonora en mi mente levante la cabeza y busque con la mirada a la señora, que permanecía impasible clavándome sus maliciosos ojos desde el otro lado. Agache la vista, cerré los  míos, respiré con fuerza, reuní  todo el valor que me fue posible, levante la cabeza y la mire directamente, pero  mi antagonista estaba, solo, a 10 centímetros de mí, podía sentir su respiración húmeda en mi frente.

-¡Joder! – Grité asustado.

-¿Qué? – Preguntó entonando a la perfección la voz de Hannibal Lecter.

-No tiene… el precio- Susurre y  volví coger aire para no desmayarme.

 

La romana sacó una pistola del mostrador, una de esas pistolas etiquetadoras que parecen armas espaciales, y comenzó a marcar como si ejecutara a cada una con un rayo exterminador; creí que me fulminaría a mí también cuando mi furia explotó incontroladamente y grite: “Ahora maldigo yo en español ¡hija de puta, mal follada, psicópata! Metete las plantillas en el coño, a tomar por culo… me voy…”. Y me fui.

 

 

 

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Consternado escribí la siguiente carta a una guía independiente de turismo europeo:

31 de agosto de 2016. Roma.

-La gran belleza de Roma solo es comparable con la grosería de su gente.

La capital italiana, con su masivo turismo inevitablemente perdido en una yincana urbanística ha conseguido que, en solo dos días, me haya sido irremediable escribir estas líneas.

Roma es, para mí, y en este momento como una modelo egocéntrica, es maravillosamente bella, abrumadoramente bella, brutalmente bella… y monumentalmente insufrible.

Solo tendría con ella una cita, haríamos el amor y no volvería a llamarla.

 

Tal vez mis vecinos italianos, rodeados de tanta belleza, de sus plazas adoquinadas, de sus famosas fuentes, talladas por genios, de aguas frescas y cristalinas, casi mágicas y de  sus innumerables y majestuosas  iglesias que aparecen  por sorpresa detrás de un misterioso e invisible telón que cae para deslumbrarlos, impactarnos e incluso paralizarnos con una nueva más suntuosa aún, con frescos en las paredes y en el techo;  frescos aquí y allá, frescos en todas partes, “frescos” hasta la extenuación, han olvidado el carácter y humor mediterráneo que tanto nos caracteriza y por el que también se nos conoce.

También me gustaría decirles a mis vecinos romanos, con la esperanza de que me ayuden a redimir mis malos pensamientos hacía ellos y su ciudad, que en mi opinión, la de un simple turista, uno de los tantos millones que mantienen estas ruinas, una ciudad no solo la forma y la hace la ciudad en cuestión, una ciudad la forma y la hace, también, su gente, y en este caso y valorando la premisa tengo que decir que Roma, no están bonita como cuentan.

FIRMADO: M.M.

Avistamiento de ovnis en las playas de la Carihuela.

 

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SERIE M OS DESEA UNA SEMANA DE CINE.

 

 

NATI CARRILLO “HOY QUIERO CONFESAR”. MOISÉS MARTÍN.

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-“HOY QUIERO CONFESAR QUE ESTOY ENAMORADO”.  Enamorado artísticamente de un nuevo descubrimiento; nuevo al menos para mí. NATI CARRILLO, un animal escénico que estos días se sube a las tablas del escenario del teatro ARLEQUIN, para, con un torrente de voz cautivadora, arrasar la sala y conquistar los oídos de quienes en un principio se sientan en sus butacas reticentes frente a la artista para convertirse en admiradores incondicionales, como un servidor, cuando a los cinco minutos la cantante hace magia con su voz conquistando y deleitando a los que ya, como yo, nos consideramos su publico.
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NATI CARRILLO, que ya cuenta con dos discos en su trayectoria musical: SUEÑOS (su primer trabajo). Y FUE POR TI (su segundo disco). Sorprendió en el genero con un espectáculo titulado: ALMA DE COPLA.
Hoy  la artista vuelve a los escenarios de toda España  con un show que no dejará indiferente a nadie, HOY QUIERO CONFESAR , un homenaje a una de sus artistas favoritas, Isabel Pantoja, pero HOY QUIERO CONFESAR es más que un homenaje, es un regalo para los amantes del genero, una exquisita y acertada selección de temas que Nati Carrillo, con su garra, su talento interpretativito, su voz virtuosa, casi adictiva, su gracia y su arte; arte que brota de ella y del grupo de músicos que dirigidos por el maestro  Toni Cuenca  , consigue hacerlos completamente suyos.
Nati Carrillo la tonadillera “metalera” ha llegado, intuyo, para quedarse.
Nati Carrillo estará en Madrid en el teatro Arlequín 15, 16 y 17 de mayo.
En el teatro Alameda Málaga  28 de mayo.
(Otras ciudades aún por confirmar).
SERIE M OS DESEA UNA SEMANA DE CINE.
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Serie M. Estreno de “La Cleopatra Perturbada”.

Los Desesperados

La Cleopatra Perturbada (capitulo cuatro).

La película.

 

La Cleopatra Perturbada.

 

 

Bendigo la ignorancia que me hizo feliz, porque gracias a ella,  el rodaje de La Cleo…  ha sido, hasta hoy,  en el que mejor me lo he pasado, en el que más feliz he sido,  en parte,   porque  rodé, sin saber  rodar.

No recuerdo exactamente el día, sí sé que era un domingo de principios de junio y habíamos quedado a las nueve de la mañana en el set (un pequeño apartamento en la Latina,  propiedad de una amiga). El equipo era muy pequeño,  casi todos éramos amigos y nos habíamos embarcado en esta aventura, algunos,  como en mi caso, por necesidad y auténtica vocación, otros  por placer  y el resto por curiosidad. Estaba compuesto por: Alicia, la maquilladora, que también interpretó a la puta mascadora de chicles, Francisco, el peluquero, que da vida al amante de  Juan, Alfredo, de producción, claquetista y mi ayudante de dirección, Cristina, la dueña del apartamento y chica para todo (aunque todos estábamos para todo), por supuestos los actores: Angela Laurito,  actriz protagonista,  Mario Angulo, actor secundario y Miguel Chacón, actor de reparto. Y por último yo, un inconsciente, feliz y primerizo director  que se atrevía con la cámara,  sin experiencia y sin miedo. Bendita ignorancia.

Empezamos a trabajar siguiendo un pequeño plan de rodaje. Tenía que decidir dónde iba a poner la cámara, mi vieja Sony Handyvam,  para la primera toma;  y  lo hice sin ninguna dificultad, después de probar varias posiciones, hacer algunas medidas  y ajustar el cuadro,  exclame despreocupado: “¡Lo tengo, aquí va a ir la cámara”. Seguimos con la fotografía; nuestro sofisticado equipo de iluminación contaba con: dos lamparitas de noche, algunas linternas, bombillas de repuesto  y muchas telas negras. Y por fin llegó el momento,  todo estaba preparado, los actores en sus marcas, el resto del equipo  en silencio y yo detrás de la cámara, deseando gritar: “Acción”. Recuerdo aquella primera toma, y como,  por primera vez,  mis  personajes cobraban  vida delante de mí,  era magia, la magia del cine, y la estábamos creando nosotros.  Después del “corten”  todos  nos quedamos en silencio, reaccionamos al cabo de unos segundos y comenzamos a aplaudir emocionados.  Yo solo pude decir una cosa: “Ha sido buena, vamos a por la segunda”.  Cumplimos el plan de rodaje sin ninguna contrariedad de la que nos diéramos cuenta; incluso nos sobró tiempo para rodar planos adicionales. El rodaje fue excelente. Bendita ignorancia.

 

Cuando comencé a ver los brutos, mi felicidad comenzó a desvanecerse,  yo había escrito una comedia y había acabado rodando un drama. En la sala de montaje descubrí todos los errores que había cometido:  planos en los que la cámara temblaba,  paneos  en los que lo hacía el  raquítico trípode de treinta euros comprado en un chino,  incluso en  todos los planos contra planos, había  unos segundo donde la actriz miraba, directamente,  a la cámara, pero éramos tan felices que ninguno nos dimos cuenta;  la escena  principal era un eterno plano secuencia,   y aunque,  debido a la teatralidad de la obra, podía estar justificado,  era otro error, que alejaba al corto de la idea original. Terminamos el montaje de La Cleo…  y a pesar de todo, una vez  hubo nacido la criatura,  no me pareció  tan  fea, incluso me gustó, era graciosa,  me encantaba  el color y la textura gastada, vieja,  quemada;  el plano secuencia me transportaba a las primeras películas de John Waters y  todos los  fallos,  de repente, desde mi punto de vista, la personalizaban.  No había duda de la que la obra era bruta en todos sus aspectos, casi tan bruta como la propia  protagonista, La Cleopatra Perturbada.

En esta aventura me equivoqué muchísimo,  vi mis fallos  pasar una y otra vez por la pantalla del ordenador y gracias a eso pude aprender un poco para rodar mi segundo cortometraje. Y rodando seguí  aprendiendo a rodar.  Hoy cuando miro “La Cleopatra Perturbada”   tan autentica, tan básica, tan friki… siento, en cierto modo, un poco de tristeza,  porque sé   que nunca más podre  hacer algo como “ La Cleopatra Perturbada”. Y cuando un nuevo proyecto se cae en mitad de la pre-producción,  cuando no se cumple el plan de rodaje y te faltas planos, cuando una actriz decide no salir en sujetador treinta minutos antes de que comience el rodaje o cuando surgen problemas que parecen imposibles de solucionar,  siempre me hago la misma pregunta: “ ¿Por qué te dedicas a esto?”  Entonces pienso en La Cleo… y en aquel domingo de principios de junio; sencillamente,  porque me hace feliz. Bendita Cleopatra.

 

 

 

 

“Serie M” os desea una semana de cine.

 

 

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Serie M. “La Cleopatra Perturbada” (capitulo tres). Moisés Martín.

“La Cleopatra perturbada” (Capitulo tres).

Los Desesperados

La verdadera  historia musical de  “La Cleopatra

Perturbada”.

La Cleopatra perturbada fue mi primer cortometraje como director,  y fue una aventura llena de sorpresas, algunas inquietantes, ya que yo había escrito una comedia y había acabado rodando un drama. No teníamos experiencia, no teníamos dinero y no teníamos los conocimientos, por eso esta historia se escribió en el guion, cambio en el rodaje y se operó de todo en la post-producción, pero si hubo  algo que  tuve claro cuando escribí “La Cleopatra Perturbada”,  y que se mantuvo fiel a la esencia original, con algún ligero cambio, fue, la música. A pesar de que La Cleo… era una historia de desamor, lo que el espectador oiría sería una película de terror,  ¿por qué…  qué hay más aterrador que ser abandonada por el hombre al que amas? Así que escribí una historia paralela a la original, una de miedo, que sería el relato que, Carlos Wallas; el músico encargado de componer la banda sonora de La Cleo… utilizaría para crear la música, ya que la cinta tenía que sonar a las películas de terror de Serie B, (la idea de oír a Isabel, gritar, al  estilo “Viernes 13” mientras su novio le deja, me resultaba absolutamente  cómico)  y  el cortometraje volvería a la esencia original convirtiéndose  en una comedia terrorífica sobre el desamor titulada: “La Cleopatra Perturbada”.

La Cleopatra Perturbada.

La verdadera  historia musical de “La Cleopatra Perturbada”.

Isabel está cenando huevos fritos con cebolla cuando es sorprendida por un sanguinario asesino que quiere apuñalarla hasta la muerte. La respiración acelerada de Isabel y sus frenéticos pasos explotan al ritmo de un desesperado grito de terror.

Una fachada de un teatro anuncia una obra: “Cleopatra Perturbada”   en el cartel, Isabel,  rodeada de cabezas cortadas y sujetando un cuchillo.

La mirada fija de Isabel. Ella huye, atormentada, de su asesino,  adentrándose en la oscuridad de una ciudad desierta.

Isabel se encuentra con una puta que masca chicle y  exhibe sus pechos bajo un cuerpo de encaje.  Isabel se marcha corriendo y sube una escalinata donde se cruza con un perturbado que le insulta a gritos, ella se enfrenta a él y el loco huye. Isabel sigue su camino hasta la casa de Juan, su mejor amigo, y le cuenta todo lo que le ha pasado, él le relata una horripilante leyenda sobre la venganza, ella escucha atentamente, se arranca las cejas de vinilo y prepara su vendetta.

El dialogo se convierte, por parte de Isabel, en un malévolo monologo en el que ella revela sus planes. Juan intenta persuadirla con mentiras e interpretando, cómica y terroríficamente exagerada, una escena de la obra de Isabel.

Los dos amigos acaban borrachos, cantando y bailando “Qué  será será”.

A la mañana siguiente Juan está en la cama, con la mirada perdida y junto a un  cadáver degollado.

Isabel camina bajo un día nublado cuando se cruza con un hombre, ella sigue su camino, el tipo va tras ella,  Isabel lo espera en una apartada y desierta escalinata y al aparecer le corta la cabeza brutalmente.

Se rodó la secuencia musical  con el tema  “Qué será será”,  fuimos a comprar los derechos de la canción, pero valía  el doble de lo que habíamos invertido en el corto, que solo había costado ciento cincuenta euros; obviamente tuvimos que tomar otra alternativa.  En la escena, los actores,   hacían playback, movían los labios,  no podíamos hacer nada, y desafortunadamente tuvimos que córtala.  El grupo de rock “ Los Wallas” del que es miembro Carlos, nos cedió los derechos   del tema  “Demasiada presión”, lo  había oído hacía tiempo,  me fascinaba y encajaba perfectamente con el tono de la historia;  se convirtió en el tema principal del cortometraje, sonando en la última secuencia y en los títulos de crédito donde podemos ver una pequeña ventana con la   escena musical cortada, de echo si nos fijamos en los labios de los actores,  veremos que la canción que están cantando es:  “Qué será será” de Doris Day.

                                                                    Cartel de La CLeopatra perturbada

Películas que  han influido  a La Cleo…  musicalmente:

-“Plan nueve del espacio exterior”. Dirigida en 1956 y  considerada la mejor película del director  neoyorquino,  Ed Wood, según algunos,  el peor cineasta de la historia,  que años después de su muerte fue reconocido como  un director de culto y  propulsor del subgénero cinematográfico Clase Z.

-“Flash  Gordon”  basada en el comic homónimo, y dirigida por Mikes Hodges en 1980, el director firmó entre otras “Croupier”  y “Get Carter”.

-“Psicosis” por supuesto no podía faltar  la obra de terror y suspense  por excelencia, dirigida por  Alfred Hitchcock en l960,  escrita por  Joseph Stefano, y  basada en la novela homónima de Robert Bloch.

(La entrega de capítulos de “La Cleopatra Perturbada” finalizará  la semana que viene con el capítulo cuatro.   En primicia para los espectadores de “Serie M”  el estreno online del cortometraje  “La Cleopatra Perturbada”  el martes veinticinco de marzo . No os lo perdáis, solo en “Serie M”).

“Serie M” os desea una semana de cine.

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