Serie M. Estreno de “La Cleopatra Perturbada”.

Los Desesperados

La Cleopatra Perturbada (capitulo cuatro).

La película.

 

La Cleopatra Perturbada.

 

 

Bendigo la ignorancia que me hizo feliz, porque gracias a ella,  el rodaje de La Cleo…  ha sido, hasta hoy,  en el que mejor me lo he pasado, en el que más feliz he sido,  en parte,   porque  rodé, sin saber  rodar.

No recuerdo exactamente el día, sí sé que era un domingo de principios de junio y habíamos quedado a las nueve de la mañana en el set (un pequeño apartamento en la Latina,  propiedad de una amiga). El equipo era muy pequeño,  casi todos éramos amigos y nos habíamos embarcado en esta aventura, algunos,  como en mi caso, por necesidad y auténtica vocación, otros  por placer  y el resto por curiosidad. Estaba compuesto por: Alicia, la maquilladora, que también interpretó a la puta mascadora de chicles, Francisco, el peluquero, que da vida al amante de  Juan, Alfredo, de producción, claquetista y mi ayudante de dirección, Cristina, la dueña del apartamento y chica para todo (aunque todos estábamos para todo), por supuestos los actores: Angela Laurito,  actriz protagonista,  Mario Angulo, actor secundario y Miguel Chacón, actor de reparto. Y por último yo, un inconsciente, feliz y primerizo director  que se atrevía con la cámara,  sin experiencia y sin miedo. Bendita ignorancia.

Empezamos a trabajar siguiendo un pequeño plan de rodaje. Tenía que decidir dónde iba a poner la cámara, mi vieja Sony Handyvam,  para la primera toma;  y  lo hice sin ninguna dificultad, después de probar varias posiciones, hacer algunas medidas  y ajustar el cuadro,  exclame despreocupado: “¡Lo tengo, aquí va a ir la cámara”. Seguimos con la fotografía; nuestro sofisticado equipo de iluminación contaba con: dos lamparitas de noche, algunas linternas, bombillas de repuesto  y muchas telas negras. Y por fin llegó el momento,  todo estaba preparado, los actores en sus marcas, el resto del equipo  en silencio y yo detrás de la cámara, deseando gritar: “Acción”. Recuerdo aquella primera toma, y como,  por primera vez,  mis  personajes cobraban  vida delante de mí,  era magia, la magia del cine, y la estábamos creando nosotros.  Después del “corten”  todos  nos quedamos en silencio, reaccionamos al cabo de unos segundos y comenzamos a aplaudir emocionados.  Yo solo pude decir una cosa: “Ha sido buena, vamos a por la segunda”.  Cumplimos el plan de rodaje sin ninguna contrariedad de la que nos diéramos cuenta; incluso nos sobró tiempo para rodar planos adicionales. El rodaje fue excelente. Bendita ignorancia.

 

Cuando comencé a ver los brutos, mi felicidad comenzó a desvanecerse,  yo había escrito una comedia y había acabado rodando un drama. En la sala de montaje descubrí todos los errores que había cometido:  planos en los que la cámara temblaba,  paneos  en los que lo hacía el  raquítico trípode de treinta euros comprado en un chino,  incluso en  todos los planos contra planos, había  unos segundo donde la actriz miraba, directamente,  a la cámara, pero éramos tan felices que ninguno nos dimos cuenta;  la escena  principal era un eterno plano secuencia,   y aunque,  debido a la teatralidad de la obra, podía estar justificado,  era otro error, que alejaba al corto de la idea original. Terminamos el montaje de La Cleo…  y a pesar de todo, una vez  hubo nacido la criatura,  no me pareció  tan  fea, incluso me gustó, era graciosa,  me encantaba  el color y la textura gastada, vieja,  quemada;  el plano secuencia me transportaba a las primeras películas de John Waters y  todos los  fallos,  de repente, desde mi punto de vista, la personalizaban.  No había duda de la que la obra era bruta en todos sus aspectos, casi tan bruta como la propia  protagonista, La Cleopatra Perturbada.

En esta aventura me equivoqué muchísimo,  vi mis fallos  pasar una y otra vez por la pantalla del ordenador y gracias a eso pude aprender un poco para rodar mi segundo cortometraje. Y rodando seguí  aprendiendo a rodar.  Hoy cuando miro “La Cleopatra Perturbada”   tan autentica, tan básica, tan friki… siento, en cierto modo, un poco de tristeza,  porque sé   que nunca más podre  hacer algo como “ La Cleopatra Perturbada”. Y cuando un nuevo proyecto se cae en mitad de la pre-producción,  cuando no se cumple el plan de rodaje y te faltas planos, cuando una actriz decide no salir en sujetador treinta minutos antes de que comience el rodaje o cuando surgen problemas que parecen imposibles de solucionar,  siempre me hago la misma pregunta: “ ¿Por qué te dedicas a esto?”  Entonces pienso en La Cleo… y en aquel domingo de principios de junio; sencillamente,  porque me hace feliz. Bendita Cleopatra.

 

 

 

 

“Serie M” os desea una semana de cine.

 

 

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Serie M. “La Cleopatra Perturbada” (capitulo tres). Moisés Martín.

“La Cleopatra perturbada” (Capitulo tres).

Los Desesperados

La verdadera  historia musical de  “La Cleopatra

Perturbada”.

La Cleopatra perturbada fue mi primer cortometraje como director,  y fue una aventura llena de sorpresas, algunas inquietantes, ya que yo había escrito una comedia y había acabado rodando un drama. No teníamos experiencia, no teníamos dinero y no teníamos los conocimientos, por eso esta historia se escribió en el guion, cambio en el rodaje y se operó de todo en la post-producción, pero si hubo  algo que  tuve claro cuando escribí “La Cleopatra Perturbada”,  y que se mantuvo fiel a la esencia original, con algún ligero cambio, fue, la música. A pesar de que La Cleo… era una historia de desamor, lo que el espectador oiría sería una película de terror,  ¿por qué…  qué hay más aterrador que ser abandonada por el hombre al que amas? Así que escribí una historia paralela a la original, una de miedo, que sería el relato que, Carlos Wallas; el músico encargado de componer la banda sonora de La Cleo… utilizaría para crear la música, ya que la cinta tenía que sonar a las películas de terror de Serie B, (la idea de oír a Isabel, gritar, al  estilo “Viernes 13” mientras su novio le deja, me resultaba absolutamente  cómico)  y  el cortometraje volvería a la esencia original convirtiéndose  en una comedia terrorífica sobre el desamor titulada: “La Cleopatra Perturbada”.

La Cleopatra Perturbada.

La verdadera  historia musical de “La Cleopatra Perturbada”.

Isabel está cenando huevos fritos con cebolla cuando es sorprendida por un sanguinario asesino que quiere apuñalarla hasta la muerte. La respiración acelerada de Isabel y sus frenéticos pasos explotan al ritmo de un desesperado grito de terror.

Una fachada de un teatro anuncia una obra: “Cleopatra Perturbada”   en el cartel, Isabel,  rodeada de cabezas cortadas y sujetando un cuchillo.

La mirada fija de Isabel. Ella huye, atormentada, de su asesino,  adentrándose en la oscuridad de una ciudad desierta.

Isabel se encuentra con una puta que masca chicle y  exhibe sus pechos bajo un cuerpo de encaje.  Isabel se marcha corriendo y sube una escalinata donde se cruza con un perturbado que le insulta a gritos, ella se enfrenta a él y el loco huye. Isabel sigue su camino hasta la casa de Juan, su mejor amigo, y le cuenta todo lo que le ha pasado, él le relata una horripilante leyenda sobre la venganza, ella escucha atentamente, se arranca las cejas de vinilo y prepara su vendetta.

El dialogo se convierte, por parte de Isabel, en un malévolo monologo en el que ella revela sus planes. Juan intenta persuadirla con mentiras e interpretando, cómica y terroríficamente exagerada, una escena de la obra de Isabel.

Los dos amigos acaban borrachos, cantando y bailando “Qué  será será”.

A la mañana siguiente Juan está en la cama, con la mirada perdida y junto a un  cadáver degollado.

Isabel camina bajo un día nublado cuando se cruza con un hombre, ella sigue su camino, el tipo va tras ella,  Isabel lo espera en una apartada y desierta escalinata y al aparecer le corta la cabeza brutalmente.

Se rodó la secuencia musical  con el tema  “Qué será será”,  fuimos a comprar los derechos de la canción, pero valía  el doble de lo que habíamos invertido en el corto, que solo había costado ciento cincuenta euros; obviamente tuvimos que tomar otra alternativa.  En la escena, los actores,   hacían playback, movían los labios,  no podíamos hacer nada, y desafortunadamente tuvimos que córtala.  El grupo de rock “ Los Wallas” del que es miembro Carlos, nos cedió los derechos   del tema  “Demasiada presión”, lo  había oído hacía tiempo,  me fascinaba y encajaba perfectamente con el tono de la historia;  se convirtió en el tema principal del cortometraje, sonando en la última secuencia y en los títulos de crédito donde podemos ver una pequeña ventana con la   escena musical cortada, de echo si nos fijamos en los labios de los actores,  veremos que la canción que están cantando es:  “Qué será será” de Doris Day.

                                                                    Cartel de La CLeopatra perturbada

Películas que  han influido  a La Cleo…  musicalmente:

-“Plan nueve del espacio exterior”. Dirigida en 1956 y  considerada la mejor película del director  neoyorquino,  Ed Wood, según algunos,  el peor cineasta de la historia,  que años después de su muerte fue reconocido como  un director de culto y  propulsor del subgénero cinematográfico Clase Z.

-“Flash  Gordon”  basada en el comic homónimo, y dirigida por Mikes Hodges en 1980, el director firmó entre otras “Croupier”  y “Get Carter”.

-“Psicosis” por supuesto no podía faltar  la obra de terror y suspense  por excelencia, dirigida por  Alfred Hitchcock en l960,  escrita por  Joseph Stefano, y  basada en la novela homónima de Robert Bloch.

(La entrega de capítulos de “La Cleopatra Perturbada” finalizará  la semana que viene con el capítulo cuatro.   En primicia para los espectadores de “Serie M”  el estreno online del cortometraje  “La Cleopatra Perturbada”  el martes veinticinco de marzo . No os lo perdáis, solo en “Serie M”).

“Serie M” os desea una semana de cine.

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Minientrada

Los Desesperados

Recomendaciones “Serie M”.

Hoy en “Serie M”,  quiero recomendaros un viaje a la historia cinematográfica  española de los años cuarenta y sesenta,  con la exposición titulada: “Fotogramas de posguerra”.

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(Fotografía tomada con mi móvil).

Era el primer día soleado de mis vacaciones, y me dirigía a la avenida, Antonio Machado, la calle central  de Benalmádena.  Cerca del mar y del puerto,   se encuentra  el centro de exposiciones de la ciudad, un edificio de ladrillos cobrizos que acogía  la exposición de la revista Fotogramas;  que había estado en  Nueva York, que  me había   perdido en Madrid y que ahora estaba en Málaga.

Bajo la cita  “Una espacio de luz para una época de sombras” la exposición nos lleva, al más puro estilo de Victor Fleming en “El Mago De Oz”,  por un mundo en blanco y negro;  un lugar  oscuro y censurado que recorre  el camino de baldosas,  fotograma a fotograma,   hasta un país  de color donde tras  el arcoíris se atisba   la  libertad artística que años más tarde conoceríamos.

“Fotogramas de posguerra” nos muestra el glamour y la represión,  a través de una exquisita e interesante selección de  antiguas portadas de la revista, de fotografías  retocadas para pasar la censura,  de carteles de cine,  de imágenes de estrellas como: Marilyn Monroe,  Audrey  Hepburn,  Sara Montiel,  Kim Novak, Clark  Gable,   entre muchas otras celebridades nacionales e internacionales de la época;   de informes de censura  y otros muchos archivos, algunos, expuestos por primera vez ante el público, y del visionado del documental “Espectadores”, un corto  dirigido y producido expresamente  para la exposición y  en el que  Álex de la Iglesia, Concha Velasco, Asunción Balaguer, Basilio Martín Patino o Joan Mariné,  nos cuentan sus experiencias,  con el cine de aquel periodo,  como espectadores,  de  una época  de nuestra industria cinematográfica en la que cineastas como Buñuel, Barden, Berlanga o  Azcona,  entre otros,  fueron claros  y brillantes ejemplos de la necesidad de desarrollar  una creatividad y un ingenio desmesurado  para contar  historias pareciendo que contaban otras.  Películas como: “Bienvenido Míster Marshall” una crítica oculta en una gran historia envuelta en folclore y populacho. O, y esta  es ya del setenta y dos, pero creo necesario hacer mención: “La Cabina” de Antonio Mercero e interpretada por José Luis López Vázquez, una sobrecogedora e impactante historia sobre la libertad de expresión,  son muestras de un momento histórico,   cultural,  social,  pero sobre todo artístico  que marcó nuestra historia cinematográfica y que la revista recoge en su exposición “Fotogramas de posguerra”.

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(Imagen descargada de la página oficial del evento).

La exposición estará en  Benalmádena,  hasta el 23 de marzo y  de gira por Málaga,  hasta el mes de octubre. Para más información:

http://www.fotogramas.es/Noticias/La-exposicion-Fotogramas-de-posguerra-llega-a-Malaga

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Fotogramas de posguerra

La Cleopatra Perturbada (capitulo 2)

Los Desesperados

Construyendo a Cleopatra:

Isabel González Vera, nombre artístico, Isabel vera, actriz.  Tiene 36 años y  es gorda por una adicción a los huevos fritos con cebolla. Tiene el pelo corto y  fino y en su cara destacan dos grandes y   expresivos ojos marrones. Cuando habla lo hace sin pelos en la lengua, siempre dice lo que piensa y es muy mal hablada.  Le divierten, fonéticamente, palabras como: coño, zorra o polla.  Y si hay una palabra que le haga especialmente gracia es: braga.

Vive anclada,  estilísticamente,  en los años 90  (mallas, hombreras y terciopelo lideran su fondo de armario). Es hortera,  bruta,  ridícula y le cuesta valorar  las consecuencias de sus actos.

Nació en l973,  en Tolox, un pueblo de Málaga.  Su padre, Juan, era ganadero y su madre, Ana,  ama de casa. EI matrimonio tuvo tres hijos: el  mayor,  Pedro,  la mediana,  Ana y la pequeña,  Isabel. Toda la familia  vivía en la granja, que estaba a tres kilómetros del pueblo, A Isabel le encantaba  ayudar a su padre a cuidar a las ovejas, incluso, cuando llegada la época participaba en el proceso de producción de los quesos y le gustaba venderlos en el pueblo;  los miércoles en el mercado de la plaza montaban un puesto y la niña, con mucho arte y desparpajo,  vendía el genero.

Isabel descubrió su autentica vocación cuando era una niña y por casualidad; una noche pusieron por televisión  una obra de teatro titulada “El último tranvía” protagonizada por Lina Morgan; los movimientos, los gestos y la vis comida de la actriz cautivaron y marcaron  a la niña, que con solo diez años se convirtió en  toda una estrella en su colegio: hacía teatro, cantaba,  bailaba y presentaba  las fiestas de fin  de curso, y si había algo en el mundo que le gustará más que estar con su padre en la granja  rodeada de animales, era subirse al escenario y hacer reír.

 Cuando Isabel cumplió 12 años, su padre recibió una oferta millonaria por la granja, Juan, que llevaba algunos años quejándose de la vida de ganadero y que anhelaba vivir en Madrid, donde hizo el servicio militar y donde vivía su único hermano,  no tardo en vender.  La familia se mudó  a la ciudad y Juan, se  asocio con su hermano, que tenía una  empresa de limpieza de piscinas. Isabel y su madre no se adaptaban  a la vida en Madrid y la familia comenzó a distanciarse. Isabel,  animada por su padre  comenzó a dar clases  en un taller de teatro donde conoció a Aarón, un chico un año mayor que ella, e Isabel se enamoró por primera vez,  y a pesar de que todo el barrio decía que el chico era gay, estuvieron saliendo durante dos años hasta que apareció  Fran, un joven asturiano y Aarón,  se enamoró de él.  Después de la ruptura, Isabel, se sumergió  en la vida nocturna madrileña, las drogas y el sexo (en ese momento empezará una lucha interior, que durará toda su vida,  por escapar de ese mundo).

Juan, que  trabajaba todo el día,  conoció  a una clienta, Rita, una exótica cantante cubana conocedora de unas  increíbles técnicas sexuales que enloquecieron  a Juan,  hasta el punto de abandonar a su mujer.   Ana no pudo  superar el abandono y  se refugió en la alcohol.  Pedro se marchó a París, donde se ganaba la vida dando espectáculos en un club de travestís,  y Ana,  que acababa de  terminar magisterio se mudó a un pueblo de Valencia con su novia. La familia estaba  destrozada, Isabel  tuvo  que encargarse de cuidar a su madre y culpaba a su padre de todo lo ocurrido.

Isabel se matricula en una conocida escuela de interpretación de la ciudad.  Quiere ser actriz de comedia,  pero sus profesores le preparan  para el drama más absoluto, después de dos años dando clase siente  que no ha aprendido lo que esperaba, frustrada deja la escuela y se forma de manera independiente, en pequeñas compañías alternativas. Consiguió  un papel en una obra  titulada “Las hijas de la cerveza”   (tras la muerte del patriarca, las hermanas Villa –rubia,  tienen que hacerse cargo del negocio familiar: una fabrica cerveza).  Por primera vez, Isabel,  puede poner todas sus dotas cómicas en el escenario y cosechó algunos éxitos, incluso la critica elogió su trabajo y consiguió  un papel en una exitosa serie de televisión sobre  adolescentes.

 Una tarde  conoció a Israel, un canario con un problema de esquizofrenia con el  que mantuvo  una relación de 6 años, de los cuales, los cuatro últimos, Isabel vivió obsesionada por salvar una relación predestinada al fracaso. Decidió centrarse en su carrera de actriz. Una tarde en una sesión de fotos para la promoción de la séptima temporada de la serie  conoce a  Nsonic,  un fotógrafo africano con el que  comienza a salir y que  es celoso compulsivo. Un día matan a su personaje en la serie,  Isabel vuelve a  la noche y el mundo de excesos. Nsonic empieza a controlarla, obsesivamente,  hasta el punto de llegar a seguirla; Isabel no puede soportarlo, la relación se vuelve insufrible y se ve obligada a  dejarlo.

Ana, la madre de Isabel murió de cáncer de riñón en 1998. Después del funeral,  Isabel,  retomó  las relaciones con su padre, pero necesitaba un cambio y decidió irse a Venezuela donde consiguió un papel en un culebrón titulado:  “La Desesperada”,  la telenovela duró un año y después consiguió un papel de relevancia en otro culebrón titulado “Amor y lujo” la serie fue un éxito y duro más de dos años. Le ofrecieron varios trabajos en otras producciones, pero echaba de menos  su familia, y  Madrid,  así que  volvió a España (nunca perderá, totalmente, el acento venezolano). Un año más tarde conoció  a David,  un militar con el que comenzó  una extraña relación,  se enamoró locamente de él, y estaba  segura de que sería  el hombre de su vida y el padre de sus hijos, pero  David,  que no llegaba a entender al mundo del espectáculo, y  que vivía frustrado por no tener claro sus objetivos sentimentales convierte la relación en una montaña rusa emocional que desequilibra, brutalmente, a Isabel.

 Le ofrecieron  un papel protagonista en una obra de teatro llamada  “Cleopatra perturbada” una Cleopatra que corta cabezas para hacerse pelucas. Ella pensaba  que la obra  era malísima,  pero aceptó el papel porque necesita volver al teatro. La obra fue un fracaso, y se mantuvo  en cartel a duras penas.   Meses después del estreno, David,  dejó  a Isabel definitivamente.

Sus actrices favoritas son: Lina Morgan, Rafaela Aparicio y Gracita Morales.

Sus iconos sexuales son: David Hasselhoff, Pamela Anderson  y Manolo Escobar.

Cartel de La CLeopatra perturbada

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de moisesmartin